3 de cada 10 menores entre 8 y 18 años se sienten “enganchados” a las redes sociales, pero la inmensa mayoría no lo ve como un problema
El estudio alerta de que la normalización del enganche y la ansiedad digital avanzan, mientras los casos de ciberacoso siguen creciendo
El Estudio sobre el uso de redes sociales y bienestar emocional de niños y adolescentes en España constituye la radiografía más reciente tras la pandemia de la percepción de los menores sobre su uso de las redes sociales. Entre las principales conclusiones destaca que 3 de cada 10 menores entre 8 y 18 años se sienten “enganchados” a las redes sociales, pero la inmensa mayoría no lo ve como un problema. El estudio ha sido desarrollado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra para ICMEDIA.
Los autores del estudio (Patricia SanMiguel, Cristina Sánchez-Blanco, Rocío Elizaga y Ángel Arrese) han obtenido resultados reveladores que invitan a una reflexión colectiva sobre lo que está ocurriendo. Así, el informe, que se ha realizado a partir de 2.020 encuestas a menores de 8-18 años concluye que el acceso temprano y casi ubicuo a las redes sociales —el 52 % de los niños de 8-12 años ya dispone de móvil propio— está teniendo un impacto directo en la salud emocional de los menores españoles.
El informe revela que entre los menores de 8 a 18 años tres de cada diez encuestados (un 29%) se reconocen “enganchados” a las plataformas, pero sólo una minoría (4%) muestra preocupación y lo considera un problema real, evidenciando lo que los investigadores denominan “normalización silenciosa del enganche digital”.
Además de la dependencia, se constata que la ansiedad por desconexión comienza a edades tempranas: uno de cada cinco niños (un 18%) se declara nervioso cuando no puede revisar su cuenta. Los investigadores advierten que este patrón se intensifica en la adolescencia, etapa en la que proliferan formas de ciber-agresión: insultos (18 %), burlas (11 %) y difusión no consentida de imágenes (7 %).
El estudio destaca también la existencia de una brecha comunicativa entre padres e hijos. Así, aunque la mitad de los menores acudiría a su familia ante un problema (un 55%), casi un tercio admite o bien ocultar experiencias negativas, o bien gestionar los conflictos en solitario. Las normas familiares —presentes en tres de cada cuatro hogares (un 76%) — pierden fuerza en la práctica diaria: sólo el 46 % de los menores declara cumplirlas.
Por otro lado, el estudio concluye también que el estudiar en colegios públicos o privados no implica diferencias significativas en el uso de redes sociales o en la gestión de las redes en casa.
Para contrarrestar estos riesgos, los autores recomiendan retrasar todo lo posible la edad de acceso a las redes, reforzar la educación emocional y digital tanto en el hogar como en las aulas, y exigir a las plataformas “más algoritmos de bienestar y menos de enganche”. El informe concluye que la clave no está solo en limitar tiempos, sino en fomentar un uso crítico y acompañado que ponga el bienestar emocional por encima de la hiperconexión.
Este estudio impulsado por ICMEDIA y elaborado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra ha sido posible gracias al Convenio para promover la implementación de la Carta de Derechos Digitales, cuyo objetivo es adaptar los derechos existentes en el ámbito físico a los desafíos tecnológicos, asegurando su cumplimiento y fortaleciendo la democracia en la transformación digital. Dicho convenio es una iniciativa público-privada impulsada por Red.es, entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
INFORME COMPLETO
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