Esta docuserie tiene una conexión directa con el sensacional musical Better Man, sobre la vida de Robbie Williams, y el documental del cantante, tambien de Netflix. Las tres producciones podrían resultar reiterativas e innecesarias, y es verdad que, lógicamente hay bastantes coincidencias. Sin embargo, cada una de ellas tiene un estilo diferente, y especialmente una óptica complementaria. Conscientes del protagonismo que se la había dado a Robbie Williams, esta nueva docuserie incide más en el resto de miembros del grupo.
La edición aprovecha las posibilidades de una documentación muy amplia del entrevistas personales, vídeos informales, conciertos multitudionarios y videoclips. Los cambios en esta boy band fueron constantes a lo largo de más de 3 décadas de grandes éxitos como Back for good, Shine o Patience. La docuserie no se limita a ser una producción para fans, sino que indaga en la amistad entre los cantantes con sus evidentes problemas y reconciliaciones, la perdida de individualidad en el tsunami de la fama, el peligro de desconexión de la realidad en la nube del éxito.
Con un ritmo muy ágil, esta producción consigue mostrar no solo los cambios personales en los miembros del grupo, sino también las alteraciones tan radicales en la industria de la música entre un siglo y otro. Tanto para los que vivieron el impacto de Take That en su época, como para las nuevas generaciones, la historia de esta banda compuesta inicialmente por cinco cantantes y bailarines tiene drama, tensión y carisma.




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