La historia real que cuenta esta serie tiene todos los alicientes para convertirse en una de esas producciones pletóricas de morbo. Pero su creador, el británico Saul Dibb (Suite francesa, Muerte en Salisbury), es un director y guionista con personalidad que sabe contar con elipsis y sugerencia. Si a eso unimos el trabajo del magnífico reparto liderado por el veterano Timothy Spall y el joven irlandés Eanna Hardwicke, la serie resulta perturbadora, pero equilibrada. La tensión de la trama se mantiene en 4 capítulos en que se hace una crítica muy sugerente al sentimentalismo religioso y su adopción ingenua de la ideología de género.
iCmedia mantiene su compromiso con la educación digital en las aulas
iCmedia continúa llevando la educación digital a las aulas Los talleres de educación digital de iCmedia regresan a los centros educativos durante el curso 2026-2027, dando continuidad a una iniciativa dirigida a acompañar a niños, niñas y adolescentes, familias y...




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